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“Buen Vivir: una filosofía que está en constante comunicación con la Vida”[1]

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ALIX AMADO

“El mejor de los estados espirituales en relación con el Buen Vivir:
Descubriendo los modos de cómo se producen
y se comparten los sentidos en comunidad”

(Reflexión propia en 8 de noviembre de 2020)

Introducción

El Buen Vivir es un aporte de todos los actuales pueblos que viven en Abya Yala, tomando como referente a los pueblos ancestrales de este continente, y que nos invita a escucharnos unos a otros, a saber oír a la madre tierra y a todos los seres que la habitan. Cuando escucho al otro, aprendo, cambio y me preparo para convivir.

A su vez nos prepara para compartir, comunicarnos, esto es, a distribuir la riqueza de manera equilibrada entre todos, a compartir los recursos y a disfrutar de los saberes. Es saber dar para recibir, reconociendo que todos somos hermanos y que tenemos una sola madre, la Pachamama, que es nuestra Madre Tierra.

Una mirada a la cosmoconciencia desde el Buen Vivir

Algunas fuentes que alimentan a esta perspectiva (Buen Vivir), las plantea Alberto Acosta[2] en el prólogo que hace para el trabajo de Sumak Kawsay, Cultura de la Vida de Atawallpa Oviedo Freire (s.f.), en donde destaca aportes como los de Mahatma Gandhi y Vandana Shiva, los que han contribuido a reconstruir y construir esfuerzos colectivos de formas de organizar la vida.

En esta mudanza de época, hay un llamado de la Madre Tierra: “después de más de dos mil años de experiencia de la civilización y su ciencia teológica, basada en el materialismo mecanicista y dogmático, la humanidad tiene el desafío de retomar el sendero de las antiguas culturas cósmicas u holísticas” (Oviedo, s.f., p.21). El autor comprende que estamos en una crisis de la civilización, lo que nos exige mirar hacia atrás para tomar conciencia de la experiencia acumulada de aquellos pueblos que lograron altos niveles de coexistencia armónica con ellos mismos y con su entorno. Oviedo Freire fortalece la idea de que la humanidad debe abrirse a la inteligencia cósmica y sagrada para tener un despertar espiritual y que él le ha llamado cosmoconciencia:  

Los abuelos de sabiduría de este tiempo dicen que estamos viviendo un periodo crítico, en donde la humanidad tiene la oportunidad de saltar, o no, a otro estado del espíritu o de la conciencia, las guías ancestrales siempre hablaron de que en este tiempo se produciría un despertar espiritual mundial de una nueva conciencia (Oviedo, s.f., p. 22).

El llamado de las guías ancestrales busca que nosotros, humanos y no humanos, nos asumamos como hijos de cada tierra, indistintamente del lugar geográfico que ocupemos en el territorio, “pues la tradición solar y lunar corresponden a todos los hijos del Alma Mater Terra, aunque con formas singulares y locales, ella no pertenece a ningún pueblo en especial, superior, delegado o elegido por Dios para gobernar el planeta” (Oviedo, s.f., p. 25). En este sentido, el Buen Vivir no pertenece a un colectivo o comunidad en especial sino a todos, para construir proyectos equitativos que permitan eliminar la discriminación entre los seres humanos, potenciando el buen vivir como medio y fin de interrelación. Entendido como la construcción del buen vivir de todos, evitando poner a unos seres en posición de superioridad y en contraste con los demás.

En esta perspectiva, sentimos y pensamos (corazonamos) que para crear cosmunidades activas que recuperen las tradiciones milenarias de los pueblos y proyectarlas en estos tiempos de reordenamiento, no importa si su color es rojo, amarillo, negro o cualquiera del arco en el cielo; lo importante es que se interrelacione con la especificidad de la posición geográfica en la que vive y se sienta en cosmunión (cósmica comunión) (Oviedo, s.f., p. 24).

                     El concepto de cosmunidad, es la comprensión de lo cotidiano en estrecha relación con el caminar del universo. Esto implica desaprender y volver a aprender para reconstruir un mundo para todos y todas, generando propuestas diferentes al de la acumulación monopólica y las prácticas individualistas.

Los Pueblos originarios de Abya Yala y su relación armónica con el Buen Vivir    

Los pueblos de Abya Yala proponen un pensamiento-otro, que en términos de Fernando Huanacuni[3] consiste en que “hay una propuesta diferente de vivir, de ahora en adelante, ya que las ideologías del mercado mundial, el crecimiento económico, el cooperativismo, el capitalismo y el consumismo que son producto del paradigma occidental, son en diverso grado la causa grave de la crisis social, económica y política” (Huanacuni, 2010, p.11), que vive el planeta en el momento actual.  

De esta manera, el Buen Vivir pone en entredicho los postulados del desarrollo respecto a la calidad de vida, esto es, la calidad del aire, del agua, de la tierra, etc. El desarrollo es un postulado que forma parte de la sociedad capitalista, “tomada por el gobierno más poderoso después de la Segunda Guerra Mundial, el de los Estados Unidos […] y transferida al mundo con una ágil propaganda infundida desde los medios de comunicación e implantada en la educación” (Chaparro, 2015, p. 27), como en todas las políticas nacionales de América. Es así como el concepto de desarrollo prevalece aún enraizado en las políticas mundiales, que ordenan los programas de gobierno de los países colonizados. Pero, a este momento, el desarrollo tiene muchas fisuras y vacíos, encontrándose en debate si cabe seguir hablando o no de desarrollo.

Así como en la época de la Colonia la implantación de la auto denominada civilización, se levantó sobre la exclusión de las comunidades ancestrales, pero a su vez también de las campesinas y populares, negando su pasado, su historia y sus conocimientos. Dichas prácticas coloniales no solo impusieron una idea de progreso, sino de conocimiento donde los saberes ancestrales tanto de afrodescendientes como indígenas y otras etnias no entraban en el órgano de poder de la clasificación hegemónica; y a su vez, sus saberes fueron rechazados por los colonizadores. Unos saberes se sobrepusieron a otros, consolidando una nueva concepción de humanidad: entre gentes superiores e inferiores, civilizadas y primitivas, racionales e irracionales, que seguirán desplegándose en el mismo método colonial hasta el presente.

Aníbal Quijano anota que con la aparición de Abya Yala: “el capitalismo se hace mundial, eurocentrado y el colonialismo y la modernidad se instalan, como los ejes constitutivos de este específico patrón de poder” (2007, p. 94) que da lugar a que este orden no sea cuestionado. Con las transformaciones propias del capital, y después de dos guerras mundiales se consolidan otros núcleos de poder: una que controla el trabajo, otra que controla la explotación de los recursos naturales, y la que controla a su vez la reproducción de las especies y el conocimiento. De esta manera, “el control del trabajo es la base sobre la cual se articulan las relaciones de poder” (Quijano, 2007, p. 97); y para entrar al nuevo orden se hace necesario entrar al mundo del trabajo industrializado. La disposición de un nuevo orden mundial conllevó a una propuesta de desarrollo que involucraba “altos niveles de industrialización y urbanización, tecnificación de agricultura, rápido crecimiento de la producción material, […] adopción generalizada de la educación y los valores morales modernos” (Escobar, 1998, p. 20).

De esta manera el desarrollo como idea orientadora de la sociedad, que surgió como un sueño, poco a poco se fue convirtiendo en una triste realidad: la crisis de la civilización que todos la estamos viviendo. Hoy vemos en el mundo gran cantidad de ejemplos que soportan esta frase: crisis económicas, crisis políticas y crisis sociales, lo cual quiere decir que no son temas aislados de un continente, sino indicios de una apuesta ligada al desarrollo que nunca llegó a concretarse en lo que ofrecía, por el contrario, se ha ampliado el mal desarrollo.

Ante dicho panorama el Buen Vivir, se presenta como un ejercicio para apartarnos del desarrollo, del capitalismo y de la civilización; a partir de repensar y resignificar los propósitos que producen y dominan la forma de vida actual.

El ejemplo de la resistencia de nuestros abuelos y abuelas, han logrado que sus hijos y nietos jamás hayamos renunciado a nuestros derechos y pese a las circunstancias adversas o las desfavorables condiciones jurídicas, políticas, educativas, sociales y hasta económicas, tampoco olvidaron el horizonte: “suma qamaña, sumak kawsay” (Huanacuni, 2010, p. 17).

De este modo, se puede ver que los pueblos andinos nos han mostrado que a pesar de las condiciones más difíciles han logrado mantener firmes sus saberes, a través de la protección de su identidad y haciendo de la resistencia una pedagogía para mantener sus valores acoplados a la Tierra.

Del origen de los términos suma qamaña y sumak kawsay

Como señala Huanacuni, los términos usados en español para designar el suma qamaña, (en aymara) o sumak kawsay (en quechua) son “Vivir Bien” en Bolivia, y “Buen Vivir”, en Ecuador.

Vale la pena recordar la expresión que al respecto hace Elvira Espejo Ayca[4], cuando al respecto enuncia: “No solo se puede hablar de Vivir Bien sino de la Vida en Plenitud”, haciendo alusión a que la cosmovisión de los pueblos originarios está basada en relaciones de equilibrio y armonía. Desde la cosmovisión aymara, existe el concepto del jara mara aru que significa “voz o palabra del inicio de los tiempos, y jaqiaru en lengua aymara significa “voz-palabra de la gente”.

Fernando Huanacuni (2010) indica que suma qamaña se traduce así:

-Suma: plenitud, sublime, excelente, magnifico, hermoso.

-Qamaña: vivir, convivir, estar siendo. 

Es decir que la traducción que más se acerca a suma qamaña es “vida en plenitud” que actualmente conocemos como “Vivir Bien”.

El sumak kawsay en lengua kichwa se traduce de la siguiente forma:

-Sumak: plenitud, sublime, hermoso (sa), superior.

-Kawsay: vida, ser estando.

Por tanto y en sintonía con el autor Huanacuni, suma qamaña o sumak kawsay, es el proceso de la vida en plenitud, la vida en equilibrio material y espiritual. Lo que implica básicamente dos acciones: saber vivir y saber convivir, es decir, estar bien con uno mismo para saber relacionarnos con todos los seres o con “todas las formas de existencia” (Huanacuni, 2010, p. 15). Por ende, todos nosotros nos encontramos en la búsqueda de alcanzar ese suma qamaña / sumak kawsay, aludiendo a la importancia de que el estar bien con los demás seres, depende de estar bien con uno mismo.

Hacia la Pachasofía andina

Josef Estermann aporta y esboza el concepto de Pachasofia andina, el que hace referencia a un universo ordenado y que se relaciona con la filosofía para proyectar un mapa del trayecto de la sabiduría milenaria de los pobladores indígenas de los Andes. Por ello para este autor en la propuesta de Buen Vivir se encuentran los siguientes elementos:

i)Todo tiene vida, nada es inerte. Lo cual Implica que la Pacha es un organismo vivo en el que todas las partes están relacionadas entre sí, en constante interdependencia y cambio.

ii)Los llamados recursos naturales como la tierra, el aire, y el agua, los minerales, la energía solar, eólica, y geotérmica no son simples recursos, sino seres vivos, órganos en el gran organismo cósmico.

iii)El ser humano no tiene mayor dignidad por ser mejor o superior a los demás seres vivos, sino por su lugar específico, por su función en este orden llamado Pacha. El ser humano para los andinos no es propietario ni productor sino cuidante (arariwa).

iv)Vivir Bien es un modo de existencia que está en equilibrio con todos los demás elementos de la Pacha, Vivir Bien no es riqueza ni pobreza, no despilfarro ni escasez, no lujo ni carencia sino una vida en armonía con todos.

v)El desarrollo en sentido humano se orienta en la colectividad y no en la individualidad, no existe desarrollo de unos pocos a costa de otros.

vi)El desarrollo económico que para occidente es crecimiento, para el humano andino, es parte integral de todo un proceso holístico de mejoramiento y maduración al ritmo de desenvolvimiento orgánico de la Pacha.

vii)El desarrollo para el mundo andino no es unidireccional ni irreversible, sino cíclico (en forma de espiral); en el Vivir Bien no necesariamente está por delante, en un futuro desconocido, puede estar atrás en un pasado por conquistar.

viii)El desarrollo para el mundo andino, no es antropocéntrico ni antropomorfo. No puede haber crecimiento y mejoramiento para la humanidad en detrimento de la naturaleza.

ix)Los recursos naturales sirven para mantener, conservar y fomentar la vida en general. Su explotación en general irreversible atenta contra el principio de reciprocidad y equilibrio cósmico. De acuerdo con la filosofía andina, un recurso solo puede ser usado, si hay una manera real de restituirlo.

x)Por lo general, cualquier proyecto de Vivir Bien, desde el punto de vista indígena, debe orientarse a los principios de compatibilidad ecológica, social, intergeneracional, pachasófica y cultural.

xi)Para Vivir Bien desde el mundo indígena el progreso no se mide por el PIB, ni por indicadores cuantitativos sino por el Vivir Bien que incluye factores como la alegría, la fiesta, la celebración, la diversidad, la espiritualidad, la religiosidad y el ocio.

xii)Hay momentos más propicios y menos propicios para empezar los proyectos en el Vivir Bien, hay que tomar en cuenta días intocables (eclipses y otros fenómenos) de la Pacha Mama, seguir los ritmos naturales y los ciclos vitales, sin romper los lazos de la relacionalidad, como son los padrinazgos, el compadrazgo, el ayni, los prestes, la reciprocidad religiosa, la responsabilidad trasgeneracional y trasmoral, los cambios del pachakutik y lo que es del orden cósmico o la justicia universal (Estermann, 2013, p. 38).

Como vemos, el Buen Vivir plantea una temporalidad cíclica que vuelve continuamente al pasado, distinta a la concepción de un tiempo lineal que va del presente al futuro. Como lo expresa Colque, “la idea del Vivir Bien cobra sentidos profundos con la idea de una utopía, retrospectiva haciendo referencia a la metáfora de la espiral y expresada por las características de la discontinuidad del pachakutik, (Colque, 2013, p. 21).

Por tanto, si nuestra Pachamama es un organismo vivo y cada uno de nosotros somos seres en constante interdependencia con ella, se abre la invitación para que realicemos este caminar, tomando como sentido de sobrevivencia el cuidado del ser agua, del ser aire, de los seres minerales, del ser sol; que son los grandes órganos del gran organismo cósmico en el cual nos movemos, ya que no somos propietarios ni productores, sino cuidantes. Entonces, el Buen Vivir nos invita a que caminemos sobre la Pacha como arariwas (cuidantes).    

Referencias Bibliográficas

Colque, V. (2013). “Horizontes del Buen Vivir: análisis crítico de los presupuestos teóricos del Vivir Bien” En: Colque et ál. (eds.). Vivir bien, contextos e interpretaciones. La Paz: Iseat. 

Escobar, A. (1998). La invención del tercer mundo, construcción y deconstrucción del desarrollo. Bogotá: Norma.

Estermann, J. (2013). Prólogo. En: Colque et ál. (eds.). Vivir bien, contextos e interpretaciones. La Paz: Iseat.

Huanacuni, F. (2010). Vivir Bien/Buen vivir. Filosofía, políticas, estrategias y experiencias regionales. La Paz: Instituto Internacional de Integración, Convenio Andrés Bello.

Oviedo Freire, A. (s.f.). Sumak kawsay/ Cultura de la Vida: Más allá del socialismo y del capitalismo, camino alternativo al desarrollo. Ecuador: Abya Yala.

Quijano, A. (2007). “Colonialidad del poder y clasificación social”. En: Castro-Gómez, S. & Grosfoguel, R. (eds.). El giro decolonial. Reflexiones para una diversidad epistémica más allá del capitalismo global (pp. 93-126). Bogotá: Siglo del Hombre.


[1] Este escrito surge por iniciativa de Alix Adriana Amado Ojeda, como motivación para participar de manera activa para el Movimiento del Buen Vivir Global, que busca el equilibrio entre la vida y las relaciones que de ella se suscitan en un estado constante de interrelación. Busca principalmente ofrecer unas orientaciones claras que estén en coherencia con el colectivo en el cual me asumo y me siento parte importante. Para ello considero valioso retomar los aportes que algunos autores han abordado en relación con el Buen Vivir y que permiten tener una mejor claridad para entenderle y asumirle como una filosofía de Vida. Adjunto mi correo: alixamado61@gmail.com  

[2] Es un político ecuatoriano, intelectual de los movimientos antiglobalización y Buen Vivir, formó parte del gobierno del Presidente Rafael Correa como ideólogo de la Revolución Ciudadana.    

[3] Huanacuni, es director ceremonial del Estado Plurinacional de Bolivia en el Ministerio de Relaciones Exteriores. Es Aymara de origen y de práctica.

[4] Elvira Espejo es una mujer tejedora, Aymara, con quien me volví a encontrar en el Diplomado de Uniminuto, Bogotá, denominado: “Tejiendo Otros Paradigmas” desarrollado entre Septiembre a Noviembre de 2020 y del cual hago parte como estudiante. Y en una de sus clases le escuché pronunciar estas palabras. Me parecen muy interesantes para la presente reflexión, por ello le nombro.

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